SHELMA T´astimu

SHELMA T´astimu
T´ASTIMU FILLA

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martes, 9 de abril de 2013

Cap 3 el Loco.2ª parte final




13 -Febrero de 1.813      
        Hoy, es un día lúgubre para mi existencia, tantos años anhelando un hijo y apenas tiene un año y tengo que despedirme de él. El Caballero del Grial, vendrá esta noche a buscarnos. Vestido, con su túnica blanca y el estandarte de la paloma, en vuelo cernido. Esa es la única diferencia, entre un caballero del Grial y un templario: Ellos visten igual, pero en vez de la paloma, llevan el “tau” de la cruz de malta, en rojo.      
     En vez de esperar su llegada, me dirigiré hacia su morada. El paraje será lúgubre y misterioso. El terreno es austero y rocoso. De acuerdo con las tradiciones iniciativas, así me lo hizo saber: Al llegar al lugar central, verás resaltar un resplandor en el centro, con un espacio muy claro. Al fondo, se inclinará el terreno sualla sualla - poco a poco-, hacia el lado sagrado de Mont-Salvat. Y allí estará, una especie de lago sagrado. El iniciativo estanque, estará sereno. Como el eterno escenario de todo templo. Como aun se ve, en los actuales santuarios indostánicos. La verdad esss.... Que no se porqué, ni para quién, escribo toda esta historia, aunque así, escribiendo mis pensamientos, me siento más tranquila, para eso están los Diarios.
     Hemis, pensó cuando leyó esta página  —Seguro que ésta narración, es la que describe el lugar donde es posible, que aun siga allí ella. Tengo que encontrar ese lago misterioso. Allí empezó todo y todo tiene que terminar allí.      
     Esa Luna celerada -azulada-; refleja en el lago, su azul más malvado. Es el único día del año, que se abre el portal de Jinas. Pero este día, es cuando domina el lago el guardián del inframundo. Ya es difícil llegar al lago, pero atravesar el portal sin la compañía de un Hashashin, es prácticamente imposible, el guardián con su aren de mujeres y seres perversos, es una tentación inevitable, y última.    
      Pero nuestro amigo, es  joven e impetuoso igual que lo fuera su madre. Y será capaz de morir en el intento, porque realmente, ese es su destino más probable. Pero, dejémonos de especulaciones y acechemos a esa pareja de dos.      
      — ¡Ché, pues…! —objetó de nuevo, Luz— Así qué estas dispuesto a seguir ese camino tortuoso y máaagico
     — ¡Sí. Amiga mía! Estoy dispuesto a vende el alma al diablo, si es preciso.        
    — No seás mal agüero, chamo. Y no nombres al guardián de las tinieblas, os podés llevar una sorpreeesa.  Bueno Hemis, yo te puedo ayudar en esa tarea tan ardua, sé como llegar al lago, pero no te van ha dejar entrar allí.
      Sólo pueden entrar mujeres y sólo las elegidas por el Gran Kavir. Yo estoy inisiáaandome, igual que haría tu madre en su día.  Quedé con el mensajero en la cueva de collbató, puedes acompañarme y hablar con él. Si es vuestro deseo.        
      — Vaya, eso sería fantástico ¿Cuándo vamos? —preguntó con impaciencia, mientras encendía un cigarro de los suyos.        
      — ¡No lo sé! Él es el único, que sabe el día propiçió para entrar y ya me advirtió de que sería peligroooso. Pero el Gran Kavir, ha aseptado mi petiçión y no puedo ecxarme atrás. Es Mi sino, la estrella me trajo hasta aquí, desde el cono Sur.        
     — ¡Se está haciendo tarde, te acompaño a tu casa!      
     — No, querido amigo. Vivo lejos de acá, Assis tiene siempre mi habitaçión en la segunda planta ¿Si queres, podemos ir a mi aposento, y senar allí.
      — Perfecto, hablare con Assis para la cena y...
      — ¡Vale, querido! Pero no tengás prisa, quisiera asearme un poco y ordenar el cuarto. La última vez lo dejé patas arriba —objetó en tono risueño.
     — ¡Ah.. De acuerdo! Subiré dentro de una hora ¿Te parece bien?      
     — ¡Sufiçiente, chamito! ¡ Ahh. estéee!, traed un buen surtido de viandas. Tengo más hambre, que el perro de un ciego —exclamó con su alegría desbordante.    
      Luz, era así de dicharachera. Siempre con una sonrisa en los labios, gesticulando con gracia y sensualidad. Nació a finales de verano, del 1807. Es una fase de transición entre las dos estaciones. De hay la doble naturaleza de Luz.    
    Que expresa la dualidad: Lo consciente e inconsciente del individuo, lo masculino y lo femenino. Dispuesta a recibir la semilla, para empezar de nuevo.
    Así pues, Luz, posee un carácter adolescente: La curiosidad y la percepción intelectual se asocian con ella. Tiene grandes deseos de cambios, que sabe afrontar con una aptitud libre de perjuicios y una chispa de esa juvenil inconsciencia.
     Tiene una gran capacidad para el dialogo, así le permite establecer relaciones fáciles e inmediatas. Necesita espacio, en el que pueda moverse libremente, dominada por el aire, siempre se deja llevar.    
      Ésta forma de ser, puede asociarse con la Estrella del tarot. Y su nombre, ya lo indica. Esa Luz, purifica su pasado, su futuro y su entorno.  Ella representa, el guía espiritual que llevamos dentro. Es lo desconocido de nosotros mismos, y en el cual podemos tener fe: Nuestra buena Estrella. Busca relaciones a través del amor y del afecto. Como diosa Afrodita, de las artes y la sensualidad. Aspira a la unión ideal, la relación perfecta, por eso busca el camino de Dios, como shelmi. Dispuesta a todo si es amada y comprendida. Espíritu libre, repleta de originalidad, nuestra querida Luz. Su ascendente domina su corazón, y ese signo Leo, le dispone de un caudal enorme de amor para dar. Prodiga una calidez generosa y una energía vivificante y curativa  a quien le rodea.
      Mientras Hemis, ayudaba a preparar la cena. Entró un caballero, muy bien vestido, a lo francés: Con su levita verde, pantalón de pliegues, corbata larga y sombrero de alas remangadas.    
      — ¡Hombre, Fígaro! Cómo tú por éstos lares —exclamó, Assis, con un fuerte abrazo.    
    — ¡Sí amigo! De paso, cómo siempre. Vengo de París y estoy cansado de tener hambre.
      — ¡Toma asiento, Fígaro! Haré lo de siempre. Pero, cuenta ¿Qué es de tú vida?
       ¡Ay, mi buen amigo! Partí al exilió voluntario, después de dejar a Dolores, mi sufrida esposa. Y tras la muerte de mi Madre… Marché pues como te digo, buen amigo. Posadero de las tinieblas. … Si, Assis, mensajero de la muerte, dime cuando he de partir.
     — ¡Sabes que no puedo decir, cuando has de morir amigo, Fígaro!    
     — ¡Lo sé, amigo! Estaba pensando en voz alta. Mi desengaño y ésta amargura que me asola, la arrojo contra ésta sociedad, egoísta, hipócrita y aburrida.
     La vida de Madrid y la de Barcelona ¡Esa del buen tono! Se divierte en su estrecho circulo: Fiestas, el paseo en coche de caballos, la ópera. La clase media, apenas existe, se mezcla con la aristocracia, a la merced de un traje de chaqueta.    
      — Pero ¿Que hay de la Reina? Que piensa hacer ahora —preguntó, Hemis con soberbia.
      — ¡Amigo estudiante! La Regenta, ha nombrado jefe del consejo a Mendizabal. Éste liberal radical, presenta un programa de gobierno, que promete elaborar la constitución, enjuagar la deuda nacional, mediante la desamortización de los bienes de la iglesia y terminar la guerra, de provincias del norte. Yo he sido requerido en el equipo de gobierno.    
      — ¡Bueno! A ver si tiene suerte. Encantado de conocerle, Don Mariano. Nos vemos otro día —objetó Hemis.    
       Luz, había encendido más si cabe, su belleza. No es qué quisiera cautivar a Hemis, eso ya lo había echo con sus palabras. Pero toda mujer que se precie, es coqueta y le agrada gustar. Ella, por muy sencilla que era, no era una excepción.
     La habitación era espaciosa, con un brasero enorme, donde chispeaba una pequeña brasa, con aroma de mirra. La luz de las velas, iluminaba la estancia, con sus sombras fantasmales.    
      Su vestido de muselina clara; con lunares pequeños, se abrían en pliegues. Lucía una redecilla de seda roja, que enredándose en la peineta, caía sobre sus desnudos hombros. Luz, estaba contemplando la ciudad medio dormida. La lluvia de la tempestad, como un largo Chal, pendía del cielo. Escuchó la puerta, y con un hondo suspiro, levantó su seno izquierdo e hizo ondular su blusa.    
      — ¡Pasad, querido! La puerta está entreabierta ¡Llegás justo a tiempo!
      — ¡Estás Diviiiina…! Con ese vestido pareces una brujita, pero de las buenas, no te enfades mujer.    
      Hemis, primero saco una fuente; con toda clase de embutidos, codornices, huevos, pan tostado con tomate, ajo y aceite. Luego fue, en busca del porrón de vino y todo un surtido de frutas. Comieron con desesperación, como si tuvieran miedo qué se lo quitaran. Y es qué aquel día, sólo habían devorado palabras y la pasión de sus ojos, habían saciado su sed.    
      Luz, era vegetariana, pero no se privaba de algunos manjares, como el embutido o las piezas de caza. Así, que su dieta eran: verduras, frutas y legumbres.    
       Pero, el hambre no supo de dietas y pronto, quedaron saciados de su gula. Ella, había teñidos sus cabellos de negro carbón, su color natural. Se mostraba altiva y bondadosa; caprichosa, sencilla y burlona.


      Su color de piel era blanco mate, como las figuras de mármol. Sus ojos grandes, de color oscuro azulado, simulaban esa paz del atardeceder: Y guarnecían sus luceros, unas pestañas lindas con unas cejas, que parecían pintadas por Leonardo. Y éste, le obsequió con un lunar en la mejilla, para realzar su atractivo, con un toque de picardía.    
     Estuvieron hablando de infinidad de cosas. De un tema pasaban a otro, sin mayor aspavientos. Era un fluir de dos mentes, en la soledad de la noche. Pensamientos  insomnes, sin formalismo, desde el sentimiento. Sus Auras, aunque no las veían, fluían de color amor, mezclado con amistad.    
       — ¡Ché, querido! Hablemos del Grial ¿Sabés, que es Jinas, no? — preguntó levantando una ceja.    
      — Algo leí, pero decirme, como podemos entrar en él.    
      — ¡Ay.. Hemis, que impaçiente Sos! Te lo explicaré de una manera, qué hasta un hombre es capaz de entender —reivindico Luz, con sorna. Tenía el pensamiento de las mujeres francesa.
       El mundo Jinas amiguito, es la dimensión etéerica. Ésta interdimensión nos permite introduçir en eyaa el cuerpo, liberándolo en esos momentos, de mucxas de las leyes del mundo fíiisico. Si aprendemos a cambiar la vibrassión de nuestro cuerpo material, podremos pasarlo a un nivel más sutil, y realisar prodigios inimaginaaables ¿Me seguís no..? —él asintió en silencio.
       Esto es, lo que ocurre también en el Triángulo de las Bermuuudas, y en otros muchos puntos de nuestro planeta, así como también acá en Montserrat. En estos lugares, desapareçe gente sin dejar rastro, ante la mirada atónita de sus familiares. Entran en el mundo Jinas y como no lo hicieron consçientemente, no conoçen la puerta de "salida" y permaneçen en ese mundo el resto de sus días.    
       Otras veçes, aparesen en la otra punta de la Tierra, en segundos ¡Vistee! y de manera inexplicaable. También, se sabe de pueblos Mayas, que sabiendo que llegaban los invasores Españoles, entraron en Jinas, para vivir en ese paradisiaco mundo. Dicen que los españoles, al llegar encontraron la comida puesta en las mesas, los fuegos encendidos, y ni una sola persona o ganado.      
       Es el Mundo Jinas del mismo modo, el que utilizan los chamanes americanos, para transformarse en su animal totémico, y adquirir así las características de éste, y poder haçer así sus misiones mágicamente. En Jinas se puede trasformar el cuerpo físico, ya que, como en el astral, no existe cohesión de la materia.      
     También la magia negra usa esta dimensión, al ser una dimensión cercana al físico, y gracias a ella, pueden darse los famosos vuelos de las Brujas, sobre sus escobas. Realmente, lo que hasen es meter sus cuerpos en Jinas y como en la dimensión Jinas, no existe la gravedad, pueden volar.    
    Como en todo, existe una dimensión Astral superior y una inferior, una dimensión Etérica superior y una inferior, y así con el resto. La Luz siempre proyecta Sombra...
     — ¡Veo que sabes, más qué yo! Pero dime ¿Cómo se entra en Jinas?   
   — ¡Ay..querido! Tú siempre tan impaçiente —objetó levantando de nuevo la ceja—. Hay varías practicas para acseder. El poder tener experiencias Jinas, es más difíçil en general; que tener experiencias en Astral, y es recomendable, dominar primero a la perfecçión el Astral, antes de pasar al Mundo Jinas.   
     Sin embargo, podemos tratar de experimentar la existençia, de dicha dimensión. Además, todo dependè de las aptitudes de cada uno, y lo que para mucxos puede ser dificultoso, para algunos puede ser naturaaal, al no haber perdido dichas facultaaades…

     Es neçesario tener en cuenta, que llevamos el Cuerpo físico, y tratar de no cometer imprudençias. De todos modos, es conveniente ir guiado por algún Maestro….    

    Con cualquiera de las técnicas, es interesante saber, que favorece la salida en Jinas, el llevar ropa de dormir amarilla, así como las sábanas y motivos de decoraçión.
    También es importante saber, que hay tres defectos que nos impiden (más que los demás) el salir en Jinas: La ira, la codiçia y la lujuria. Y ante todo, hay que tener una férrea fuersa de voluntad, cual espada de açero.    
     Debemos acostarnos sobre el lado izquierdo, querido. Apoyando la cabesa sobre la palma de la mano izquierda y adormeçernos, vigilando el propio sueño. Pidamos a nuestro Ser Interior -la chispa Divina en nosotros- que nos saque el cuerpo físico en Jinas.
     Y como en el caso del astral, hay que adormeçerse y al ver, las primeras imágenes del ensueño, levantarse muy despasito de la cama. Hay que haçer las mismas pruebas que en Astral, de tratar de flotar dando un saltito, o tratar de alargarnos un dedo estiráaandolo, etc..
     En Jinas estas leyes son similares. Sabremos que estamos en Jinas, si en nuestra cama, no queda ningún cuerpo físico, como en el caso del Astral. Comprendeees ahora, el peligro que ençierra.      
       — ¡Sí estimada, bruixa! Pero realmente, esta clave resulta una modificación del sonambulismo, un sonambulismo voluntario, provocado. Y dime querida, hay alguna forma más de entrar...
      — Yo conosco çinco. El segundo  es así: Existe un Maestro cuyo nombre es Oguara. Éste Maestro Jinas, ayuda realmente a todos los que le llaman, en nombre del Cristo.
     En la misma posiçión que en el método anterior, llamaremos al Maestro Oguara en nombre del Cristo. Repite la invocaçión mucxísimas veçes, hasta que entre el sueño, y luego, levantarse conservando el sueño como "oro puro". Luego revisa las pruebas de discernimiento habituales...
     El terçer método viene de mi continente. Los caballeros Tigres, del México azteca, ponían su cuerpo físico en estado de Jinas, con ayuda del elemental del Tigre. Algunos códiçes mexicanos los pintan, dirigiéndose al templo en figura de tigre. Díçese que cuando llegaban al templo, tomaban nuevamente figura humana. En el México antiguo, el Templo de los Tigres era muy sagraaado. La fuerça elemental del tigre, permite poner el cuerpo en estado de Jinas.    
      Hay que adormeçerse invocando a los Devas, que reinan sobre los tigres, y suplicarles que nos ayuden con su fuersa. Y como en los casos anteriores, levantarse conservando el sueño, pero haciéndolo a cuatro patas como los tigres ¡Esta claaaro…!
     — Estas de broma ¿No? Eres una cajita de sor-presas, jajaja. Pero sigue ya quedan menos.      
    — ¡Nunca bromeo querido!, con estas cosa. Y no soy, ninguna monja presa. Yo soy libre, sino quiero ir, no iré, nadie me obliga, pero aún no estoy preparada, bueno sigo con el quilombo.
    Este es el método más rápido, para obtener resultados pero para ello, es necesario salir en cuerpo Astral primeramente. Una vez que se está en el Mundo Astral, hay que llamar a alguno de los Maestro Jinas: Harpócrates, Babají, Matají, San Pedro, Oguara, etc. Y se le ruega por el Cristo, que traiga el cuerpo físico y lo introduzca en la dimensión Jinas.
    Antes de llegar el cuerpo, se ven primero unas bolas que vienen. La última bola, es de color rojo. Y detrás, viene el cuerpo en estado de Jinas. Cuando el cuerpo se açerca, los hombros se van sintiendo pesados.
     Es neçesario controlar la emoción, que se siente en esos momentos, para no fracasar en el experimento. Ya que si no, vuelve tanto el cuerpo como el astral, a tú lecho. Es curioso ver, como el cuerpo físico también tiene conçiencia, y responde cuando le preguntamos...
     — ¡Bueno y el último! Qué más bien, es una connotaçión, a cualquiera de los métodos anteriores. Se le puede añadir, una sustançia que ayuda a la salida en Jinas. Esta es, la cáscara del huevo de gallina pulverisada. Hay que vaçiar previamente el huevo, haciendo dos agujeritos. Se reduçe a polvo. Este polvo es usado por los Yoguis para la ciençia Jinas.
     Antes de hacer la práctica Jinas, todas las noches, deberemos echarnos ese polvo en el pecxo, debajo de los braços y en las axilas. Después podés, ponernos la ropa  de dormir amarilla y començar las prácticas.    
     — ¡Me postraría a tus pies! Sino estuviera con la digestión, jiji. Mí Reina noctambula de la luz. Pero tengo una duda, que son dos. Hablaste de las Logias ¿Que son?    
    — ¡Estéee, veras chamo! La Logia Blaaanca o La Gran Fraternidad Universaal, está formada por seres, con la conçiençia despierta positivameeente, en infinitos graaados, jerarquíiiias ¿Qué sé yo?    
    Dependiendo del grado de purificaçión interior, naçimiento alquímico y sacrifiçio por la humanidad ¡Vistée! Los llaman, revoluçión de la conçiençia.
     La Logia Blanca, está formada por Iniçiados, hasta Dioses ¡Oístee! Ellos gobiernan y sostienen todo el Universo. Estos seres ofiçian, en los Templos de Sabiduría, que existen en las dimensiones más elevadas de la naturalesa.
    Hay templos mayas, nórdicos, orientales ¡Qué sé yo…! Estos, existían en el mundo físico y debido al desarrollo, de la bestialidad y del intelecto; sin espíritu del hombre. Buçeó en la cuarta dimensión, el mundo jinas.....¿Lo pillaste mi chamito?    
     — Sí, leí alguna fabula de ellos ¿Pero y la Logia Negra?    
     — ¡Ahí, Dios! Tanto estudiar y resultàaa, que no sabès casí nada.
    — ... La logia negra, es la antiiiitesis, el opuesto de la Blanca. Sus componentes, son las entidades tenebroooosas. Estos intentan despertar; en el mal y para el maaal ¡Oístee, pive! Se rigen también por grados y poder, según su perversidad.    
      ¡Estos pelotudos y chamudos!, trabajan con las fuerças negativas de la naturaleça, para divulgar: Su maldaad, egoíiismo, crueeeldad, degenerasión moraal y sexual ¡Qué se yo! Entre esos seeeres, llamados humaaanos.
     Estos quedan çiegos, amarrados por sus propios defectos, su ego. Se mentaliçan para eso desde su infançia y pasan toda su existençia, sin sospechar lo que realmente ocurre en su entorno ¿Síii? Hay tenés, nuestra digna sociedad, lo que ha cambiado la humanidad y el mundo de hoy ¡Y esperaté y veras el futuro!   
     Las Sombras actúan, violando el libre arbitrio de las gentes. Tienen sus templos oscuros, en las zsonas inferiores de la natura y en el mundo físico ¿Sabeeees?.  Odian mortalmente la Logia Blaaanca, sus miembros saben que despertando la conciencia y el espíritu, serán enemigos del maal y mucxo más poderoso que eeeellos.    Por consiguiente, querido, estas sombras lucxan para que las personas se desvíen del camino, de aquellos factores Revoluçionarios de la consiençia, que dije yaaaa. Esa es la clave de todo poder, cariño.    
       — ¿De veras? Eres una caja de sor-presas — puntualizo Hemis, con sorna—. Yo sabía de los Blancos. Su jerarquía, se dice que puede manifestarse en todas las dimensiones del Universo. Su poder está en la Creación, el Amor, la Justicia, Misericordia y tal y tal... Según sus grados de conciencia se les llama: Magos Blancos, Ángeles, Arcángeles, Querubines, Serafines, virtudes y un largo etc..    
       — ¡Ji ji ji. Viste qué retablo! ¿Te imaginaaaas a todos juntos? —el vino empezaba a hacer efecto y las risas envolvieron, aquellos instantes de evasión. Que bello es el Amor en silencio, con un gesto, una sonrisa, aquel suspiro resbaladizo, en que ambos estaban ensoñando sus desvaríos, sus deseos más íntimos, jamás expresados con palabras.      
     Hemis, quedo mudo ante tal casualidad del destino y dio gracias al Dios, o a la vida: por la suerte que estaba teniendo. Realmente, aquella mujer le hacía estremecer, tan solo al contemplarla.    
     Ella, empezó a pavonearse, como un gallo sin cresta. Él, quedo hipnotizado siguiendo los paso de Luz. Y, en menos qué cantó el gallo, Lucía, fue quitando los manjares de la mesa.
     Caminaba como si bailara, entre los platos. El sonido de su voz siseando, le resultaba embriagador, sus palabras le sonaban, como una dulce melodía. Y se imagino, el Arcángel de la intensidad, amarillo, rojo y azul. Surcando los cielos, donde el tiempo no existe. Solo, con la luz, viaja a través de sí misma.    
    Estuvo viendo en uno de sus ojos traslucidos, a la Diosa Anciana. Lo inevitable. Y en el otro, aparecía la Triple Diosa. Con sus miles de Lunas, enzarzadas en un sin fin de vida y energía triple.  
       — ¡Tenes qué venir a la masía!, de mí tío político. Él, puede ayudarnos en todo esto, es muy sabio. Se llama José. Pero los guardianes, le llaman S- Huur, significa Demonio, en  Árabe. Yooo, cariñosamente le digo, Dimoni.
       A  él, le encaaanta, es bueeeno pero, si es verdad que tiene un Demonio deeentro, que a veçes, se le escapa. Y si se lo susurro al oído, sería capas de entrar en el mismo infierno, por complaçeeerme.    
     — ¡Está bien, hermana meua -mía-! ¡Vale! Espero que no sea necesario. El calor del infierno, no es bueno para la piel  —objetó, Hemis, a la insinuación de Luz— . Mañana iré a buscar a Pera, el ciego ermitaño y nos vemos allí ¿Siiií? Le diré a Assis que venga también ¿Te parece...?
      — ¡Esteeeee...............! Creo que te dije!, que el sabía el camiiiino. Bueno, esta rebien. Os espero alláa…


domingo, 7 de abril de 2013

Cap. 3. El Loco -Le Mat- 1º parte





EL LOCO-LE MAT     
  Hemis, se quedó dormido con el álbum en su pecho y al despertar, ordenó las pistas que tenía. Aquella mujer, Merce, no le había aclarado nada, además, no parecía de fiar, sin embargo, su amiga ¡Claro, la amiga luminosa! Había quedado con ella esa misma mañana, ella le parecía distinta, aunque un tanto misteriosa. Pero realmente aquellos ojos abismales y dilatados, habían echo renacer en Hemis un torbellino de deseos fútiles.  
  Se preparó un buen baño de sales y allí se postró, para relajar todo su cuerpo, como si fuera un madero a la deriva. Así dejó sus pensamientos navegando entre dos aguas y entre dientes hablaba cual rumiante:  
  El camino nunca es largo, lo enrevesado esta en transitarlo, cuando menos te lo esperas y crees, que estas cerca del buen camino, cuando crees que todo marcha bien. Te das cuenta que has perdido, tienes que volver a empezar. Nada hay, donde nada llega y cuando ves, que no hay nada, la luz se esconde tras las cortinas de lo oculto, tu luz, tus miras, se funden de nuevo.
  Tiempos vespertinos, riegan nuestras mentes y un soplo de silencio, asola nuestros cuerpos y mientras tanto, la vida es una curva de aprendizaje, cuando piensas que ha girado por completo, sólo te recuerda que vuelve a empezar y así sin fin, como la rueda de un molino, o la rueda del Samsara.
       Hemis, se vistió y fue al mercadillo de las bestias, tal como le había indicado Assís, detrás del zoo. Las calles estaban repletas de gente, era domingo y la plebe se mezcla con los nobles, para oír misa. Las costumbres en la ciudad, son parecida en los pueblos; después del sermón la gente pasea por las calles, a lucir sus mejores galas y chismotear entre si. Luego van de visita, recorriendo casas por cortesía, sin un porqué fijo, y salen de ellas rápido sin motivo. Allí, por norma ni es esperado, ni los encuentran a faltar al salir, luego van a comer y echar la siesta.
  La noche en la ciudad es diferente, se suele ir al teatro, a silbar los malos artistas o aplaudir la sonrisa de una dama. Entretanto, llegó Hemis a un descampado donde la gente y las bestias parecían de la misma clase social. Las personas voceaban entre ellas y los animales, parecían murmurar mientras rumiaban. Hemis, se acercó a un abrevadero, donde un burro negro azabache; con una luna blanca entre los ojos, empezó a rebuznar al verlo.
  Hemis, acaricio su cuello mientras decía, tranquilo luna, ya estoy aquí, como si se conociesen de toda la vida. Habían conectado, el burrito se dejó querer y relamió con entusiasmo la cara de Hemis. Al instante, apareció un ser parecido a una persona; encorvado, de entrecejo arrugado y velloso, de voz ronca, con las manos negras como el carbón. Y que decir de su ropa; estrafalaria, mal echa y no muy limpia. Era un hombre como del siglo pasado; ordinario y bruto, como nuestro querido Sancho Panza.  
 — ¡Bueno díaz, zeñorito! ¿E guapo mí Lunero? ¡Eh!
 — Sí, mucho ¿Que vale?  
— ¡Oh...barato! Una onza el burrito y otra la yegua. Tota, doz onzas y zon zuyos.
— ¡Bueno!, pero yo, sólo quiero el burro.  
— ¡Ay, zeñorito! Ya quiziera yo complacele, peo ézte burro ez terco como una mula, ze encaprixo de la yegua y no pué esta zin ella. No come ni bebe, zino esta junto a ella, además, eta preña ¡No puee aseparar un pare de zu hijo!, aunque éte sea un burrito.
  Hemis, se quedó pensativo unos momentos, mientras miraba a la yegua ¿Es verdad, eso que dice tu dueño? Ella relincho con un Síiiiiii.
— ¡Vale, de acuerdo! Le doy una onza y media y trato hecho —regateo Hemis, por la costumbre de esa ley no escrita.
— ¡Bueno! Pero además quiero eze chaleco que lleva y no hay másque habla.
Hemis, acepto de buen grado. El trato era bueno, se llevaba tres jumentos, por el precio de dos y realmente, aquel burrito había conectado con él. Pensó que sería un buen lazarillo para Pera, además sería más manejable para el viejo; parecía más listo que la yegua, más tranquilo y no se equivocaba.
  Así pues, se monto en la yegua y regreso al café. Empezó a pensar el nombre, que debería poner a esa esplendida yegua; su pelaje era negro como la noche más brillante.
  Esa oscuridad tan resplandeciente, evoco a Hemis un nombre, Deméter la Diosa de los cereales. Según la mitología griega, Deméter, en duelo por su hija perdida, trae el invierno, cuando la recupera, llega la primavera.
Deméter, estaba implicada en sus rituales hacia la muerte y la resurrección. Hemis, fiel a su costumbre de hablar a los animales como si fueran personas, le preguntó si le gustaba ese nombre y le explicó su significado.   Deméter, pareció entender y afirmó enérgicamente su cuello arriba y abajo, acompañado de un relincho suave parecido a un ¡Siii...! Al unisono el burrito parecía confirmar su agrado, con un rebuzno repetitivo ¡Sio..., siooo! Y el asunto quedó zanjado entre los tres.
  Entre tanto llegaron al café de la estrella rosa, Hemis aposentó a la pareja de tres, en la cuadra trasera del café. Un mozo saltarín apareció de repente, y con señas le informo que él cuidaría de ellos. Hemis, le dio una buena propina, éste, se puso tan contento que empezó a brincar. Besaba o más bien, relamía la mano de Hemis, con gran entusiasmo, mientras gemía como un cachorro de hombre.
Hemis, un tanto conmovido por la escena entró en el café y se sentó en el rincón de las flores. Las mesas estaban ocupadas, la mayoría estaban desayunando, pero había otras mesas en las que la gente leía o escribía.
Le llamó la atención un hombre que tenía aspecto de buhonero y lo miraba con insistencia, comprendió enseguida que estaba dibujando. Hemis, esbozo un saludo sujetando el ala de su sombrero y éste levanto su carboncillo hacía él, guiñando un ojo, formando así una mueca a modo de sonrisa sarcástica.
Assís, se acercó y le ofreció un té y tres pastelillos de hojaldre. Hemis, degusto con placer y parsimonia, los dulces y el té, mientras informaba a su nuevo amigo, la compra de las bestias. Hemis, se interesó por el mozo de cuadra. Assís, contó a grandes rasgos su pequeña historia:
Cierto día, bajaba de la montaña a collbató, empezó a oscurecer y tomé un atajo para bajar más rápido, no me gustaba aquel camino porque era muy abrupto y peligroso, entonces, escuche un quejido. En principio parecía un gato en celo, pero cuando estuve más cerca del sonido, me pareció un llanto de bebé. Me acerqué hasta su guarida entre los zarzales y vi una pequeña caverna. Cuando mis ojos se acostumbraron a la oscuridad, observé restos de comida y varias pieles de jabalí.
  Destape una de ellas con precaución y de golpe una pequeña mano araño mi brazo, y se apartó a un rincón de la caverna. Se quedó observándome, como esperando la mejor ocasión para saltar sobre mí, mientras gruñía para intimidarme.
Me quedé petrificado sin saber que hacer, realmente era un niño de unos siete años, pero salvaje ¿Qué hacer? Me pregunte un millón de veces, tengo que hacerle entender que no soy un peligro. Entonces, lo traté como lo que parecía, un cachorro asustado de cualquier especie, poco a poco, midiendo los movimientos saqué de mí bolsa, unos pastelillos de miel y almendra, que siempre llevo conmigo.
Lo olíó enérgicamente y lo chupé, sacando la lengua todo lo que podía, para que viera bien lo que hacía, le dí un mordisco y tire el resto a sus pies. Me miró fijamente a los ojos, como si quisiera hipnotizarme y con un movimiento veloz, cogió el pastelillo y sin quitarme el ojo de encima lo devoro con ansiedad. Así conseguí, poco a poco, dulce tras dulce, relajar la tensión en la que estábamos.
Después de la comilona ya relajado y confiado, se quedó dormido y yo sin quererlo también. Desperté al alba con la brisa del amanecer, escudriñe la caverna y estaba sólo. En principio, pensé que todo había sido un sueño, pero cuando me despeje y observé mi entorno, me di cuenta de que todo había sido real.  
Busqué por los alrededores durante toda la mañana y no lo encontré, regresé al cubil en busca de mi bolsa, pero tampoco estaba. Resignado, volví a casa y me prepare un baño vaporoso para relajarme y meditar aquel suceso extraño.  
Cuando el último rayo de sol, desapareció en el horizonte de mi balcón, un soplo de viento lo abrió y allí estaba él, acurrucado en el suelo con la bolsa a sus pies. Le ofrecí mí mejor sonrisa, me puse la mano en el pecho y le dije, Assís, me llamo, AAssis. Él, miró a su alrededor y al ver el espejo entelado por el baño, dibujó una cruz. Así me hizo saber que su nombre era Jesús.
En ese momento entró Luz, con la elegancia por bandera, el resplandor de su juventud emergía a borbotones; en sus gestos, su mirada, la manera de andar. A Hemis, le parecía una Diva, era como el frió y la lluvia de invierno; qué penetra hasta los huesos para no separarse nunca de tu cuerpo.
¡Hola gente! Exclamó Luz, derrochando dos besos al aire y su bella sonrisa. El café, quedó en silencio por unos instantes observándola, como si fuera una aparición, ella se ruborizo un tanto avergonzada y se sentó junto a Hemis. Estuvieron hablando de esto y aquello, no se conocían de nada, pero sus almas estaban conectadas, sus afinidades eran constantes. Y sus Awens, por lo visto ya se conocían. No os ha pasado nunca, conocer a alguien y conectar, sin más retórica. Cuantas veces habréis coincido en vuestras fantasías, en esos viajes tan plenos de vida.
 
El dibujante se acercó a la pareja e hizo una reverencia. Con un papel a modo de sombrero, hizo ver que se descubría la cabeza y exclamo:
— Es un placer Condesa, qué nos regaléis vuestro aroma y belleza. No he podido evitar la tentación, de intentar emular vuestro semblante, es para vos bella dama.
— ¡Oh... Amigo mío! Qué bello detalle, mi Leonardo, sós tan amable. Dame un par de besos anda, que lo estas deseando.
El bullicio del café era una sinfonía en Do Mayor, los tenedores, los platos, la gente boceaba mientras comían; había hasta un perro en el suelo, con su plato.
La pareja se había olvidado de comer, no lo necesitaban. Estaban degustando, el plato más exquisito de la vida; las palabras sabían a canela, sus miradas ruborizaban sus labios, el contacto de sus manos, saciaban la sed de la pasión. Sus risas removían su estomago, como un susurro amoroso ¡Cómo iban a comer! Si ya estaban servidos.  
  — ¡Éstee, mirá sielo! Tenemos que hablar del Grial.
— No me dirás lo mismo que tu amiga  —exclamó, torciendo la boca hacía la derecha, en tono de reproche.  
— ¡Paráte, para...Concholes! No seás bobo, sólo quiero ayudarte. Contarte la historia de ese camiiino del grial. Luego, vos deçidirás lo qué más os conveeenga, pero te meterás en un Quilombo. Aunque, no te quiero embolar. Cada cuál debe seguir su camino, aunque éste seá tortuoooso, impooosible o peligroooso.
— ¡A les hores! Ya puedes empezar, soy todo oídos  —afirmó, tocándose la orejas y acercándose ligeramente a sus labios.
Ella, entreabrió su carnosa flor y le regalo un beso en el lóbulo. Él, se ruborizo y tomó sus manos, exclamando. Cerraré los ojos y seguiré tú luz, Lussisa. Y no tengas prisa, deja que disfrute de tú canto de sirena.  Entonces, él cerró los ojos y entreabrió su Awen.
   Luz, rebuscó entre la falda vaporosa, el rincón de las flores era discreto y menos mal que Hemis, tenía los ojos cerrados, sino, no sé, no sé. En fin, sacó un libro voluminoso con las tapas de madera fina. Lo aposento en sus rodillas, tomó la mano de Hemis y la depositó sobre el grabado.
       — ¿Qué veeen tus deeedos? —susurró con voz misteriosa.
       — ¡Escucha boluda! ¿Te crees qué soy Pera, o qué?
       — ¡No me digáaas boluda! No lo soporto y además es argentino no de mi Venezuela hermosa —objetó indignada frunciendo el ceño.
  Hemis, abrió los ojos y sin pensarlo dos veces, rozó sus labios con ternura y se dejó llevar. Ella, con el vello erizado y el corazón galopante, se dejó querer. Era su primer beso y el cosquilleo que le recorría de los pies a la cabeza, parecíale un vértigo agradable y dulce. El séptimo pálpito, fue suficiente para tener un pequeño desmayo.
Cuando ambos, despertaron de ese fugaz, pero eterno momento. Hemis, con los ojos cerrados bisbiseo —tengo un Awen muy travieso, y no lo puedo controlar essscusssa-meee—.  Ella, encendida como un farolillo, se lo quedó mirando fijamente y se destornillo de risa.
— ¡Bueno, bueno! No nos vaaamos, a embolaaar por un beso peregriiino. Escuchá y estàte quieto, con tu travieso Awen.
  El camino del Grial, sólo es el prinssipio de una gran rueeeda, que quiçás no tenga final o no vivás para contarlo. Jinas, es un encantamieeento de los Celtas. Allíii, es donde se encuentra el castiiyo y el lago famoso, con parte de la montaaaña.
Mientras se deleitaba con su armoniosa voz, abrió el libro. Al ojearlo, miro fugazmente y observó un capitulo titulado, las Montañas Sagradas de los Celtas, en la península Ibérica. Y leyó: " No soy yo lo importante, sino el lugar donde me hallo ". Cristian.  Empezó a otear las innumerables montañas, y exclamó.    
— ¡Mira noia -chica-!, la montaña número venti-uno es Montserrat y están estos símbolos extraños, que diablos serán estos símbolos.
— ¡No sé! —exclamó Luz—, ya lo estudiaremos. Lo que sí es çierto, que para eyoos, el Monte formaba parte de la tieeerra. En las Religiosidades naturales, fue la primera en ser açeptada por el Hombre: Como intento de comunicaçión, con lo desconoçido. El "Mont " monte, se convirtió en una forma de Antena, tendida por la Diosa Maaadre, como vinculo de la relaçión con el Padre Sol. Fundador de vida, el rayo verde famoooso.
— ¡Sí claro, ya sé! En sus cumbres elevaban sus rezos a las Divinidades Masculinas y en las cuevas de sus laderas, a las Diosas. Por eso, vino madre igual que tú creo, a Montserrat. A esa Catalunya exoterica por naturaleza, País por donde antes se asoma el astro Rey, en la Península Ibérica.
— ¡Claro Hemis! Ya lo deçían los Çeltas, aquí lo ponè ¿Veees? Montserrat, la montaña sagrada por exceleeencia, en el çentro de Cataluunya. Es el ejemplo de un altar natural, que por sus innumerables propiedaaades: Donde las corrieeentes Telúuuricas, que se crusan en sus entrañas, inçentivan la fuersa que ella transmite ¡Por eso como disen! Montserrat, por tanto, és una de las cumbres sacras más importaaantes; para muuuchos, el mayor enclave esotéeerico del muuundo Occidental.  

............ Corasóon maternaal y espiritual de Catalunya. En ése altar natural, mi querido Hemis, és donde mejor se puede persibir la fuerça Telúrica, de la Madre Tierra. Cuentán las leyendas quée:
A ésta montanya, acudían las gentes de la antigua Selta. Era un peregrinaje, que hasían al iniçio de la primavera, para lavar sus pecados y curar sus enfermedades. Éste poder de atracsión, fue reçibido mucho después por los Anacoretas Cristiaaanos ¡Ésteee. Por lo visto! subían a ella para elevar sus reços al Altísimo: conocerse a si mismos y vivir de la meditación en Montserrat.    
¡Sí, estimado amiguito! —se atrevió a decir—. Uno de esos Anacoretas que vivió en aquellos ámbitos, fue San Ignacio de Loyola (1491-1556). Fundador de la compañía de Jesús; aquí redactó el futuro de la orden que iba a revolucionar los pilares de la Iglesia.  
— ¡Vaya, vaya! Veo que has estudiado el tema, me dejas asombrado ¿Como una mujer extranjera, puede saber más que yo, de este tema?, qué nací aquí. Contigo va a ser fácil el camino. Te contaré una leyenda, la estudié para ver si había algún dato del grial:      
Al anochecer de un sábado, sobre el 880, una gran luz descendió del cielo, cuyo resplandor dejo extasiados a unos pastorcillos y escucharon una melodía angelical. Al sábado siguiente, fueron los niños con sus padres y pasó lo mismo, y así los cuatro sábados siguientes. Fue ¡Aleshores! Cuando el Rector de Olesa de Montserrat, quiso saber  de aquella maravilla estelar.      
El Obispo, qué por aquellos días estaba en Manresa, no tardó en tener noticias de lo ocurrente y no dudo en subir a su cima. Y así comprobar los hechos con sus ojos. En esa expedición se descubrió una caverna natural, la Santa Cova. En cuyo interior encontraron una imagen de María, con el niño en su regazo: Con la cara y las manos de color negro oliva. El Obispo, no dudo en proponer el traslado a Manresa, pero, apenas sacada del interior de la cueva, la imagen se hizo tan pesada que no se podía mover del suelo.
 Así fue, que construyo una Capilla. Según la leyenda, la Moreneta fue esculpida en madera quemada por efecto de un rayo por San Lucas, en Jerusalén y traída a Catalunya por San Pedro. Fue ocultada a principios del Siglo VII a causa de la invasión musulmana y trasladada a Montserrat, donde sería escondida en la Santa Cova y allí permaneció, hasta el 880, año de los fenómenos de las extrañas luces.    
— ¡Ché parate! Por qué, se da la circunstançia, que  en el soporte de la Virgen Negra, aparezca grabado un San Miguel, vençiendo a un dragón ¿Sí esçierto ? —esclamó incredula.
        — Es vedad, pero hay infinidad de leyendas al caso. Pero lo del Santo Grial, junto a la Moreneta, significa que el Grial supone la conjunción de dos elementos. El principio femenino, representado por el Cáliz y la sangre de Cristo, como principio Masculino —según los creyentes claro—. La montaña sagrada es, por tanto, el punto final de un iniciátivo viaje, hacia el interior de uno mismo. Y es aquí, donde se halla la vinculación de Montserrat con el Temple, a través de la Moreneta. Los templarios eran bien conscientes de la significación sacra, de estas alturas para los pueblos Celtas.      
Son los caballeros esotéricos por antonomasia, del mundo medieval. Conocedores de las ciencias Herméticas y del poder Telúrico y druídico de estos enclaves. Supieron muy bien, seguir las huellas de las civilizaciones más cultas de la España Celta, y Montserrat transmite tales conceptos. Por ello, dedicaron los templos, a los dioses, que luego, ya en tiempos medievales, serían cristianizados: Sant Miquel, Sant Jeroni, Sant Joan, Sant Iscle, etc... Y lo mismo ocurrió con las cuevas, símbolo del útero de la tierra: la  Santa Cova, Santa Magdalena, Santa Cecilia...
Entonces los templarios, situaron allí la localización de una Diosa Madre de color negro. Era el lugar donde se manifestaba el poder de la madre tierra. Y la veneraban por encima del Dios Padre, al tiempo que le otorgaban, el poder de la vida de la creación del espíritu, como intercesora y dadora de vida.    
— ¡Ché! Menudo quilombo. Ahorita,recordé haber leído, que los templarios vinculaaaban Montserrat, con la residencia de la Reina de las brujas. Al tiempo que consideraban ésta montaña, como un iinnmeenso dolmen y además, se dise que éstas construcsiones Megalíticas, actúan a modo de agua de acupuntura con la tierra: cómo un gigantesco Tothen, catalizador de poder, entre lo Telúrico, lo Humano y lo Diviino ¡Y estaban persuadidos! que debajo de él, en sus entrañas rocosas, existe un lago subterráneo. 
        — ¡Y tienen razón!, científicamente es así. Estuve revisando los archivos geológicos de éste enclave y todo indica que ese lago está, otra cosa es llegar a él.
        Madre, describe el lugar de su encuentro con el Dios en su Álbum y he podido deducir, que su entrada esta en una cueva. Pero aquí, hay cientos de cuevas. Creo que voy a empezar por la más conocida, las de Sal-nitre.    
— ¡Ché, pues! Así qué estas dispuesto a seguir ese camino tortuoso y máaagico.  
Así, en esta dicotomía, fueron pasando los minutos y con ellos las horas. La noche aplaudía floreciendo al firmamento, con sus estrellas.  Y una de ellas era Luz, si tuviera que definir la personalidad de ella, lo haría identificándola con la carta de la estrella. Pero ahora, voy a plasmar una hoja del álbum, que leyó Hemis:

El EMPERADOR cap 2...2ª parte final







       — ¡A les hores! —replicó Hemis un tanto cohibido— ¿Si tuviste relaciones con mi madre? ¿Bien podrías ser mí padre?¿No?    
— ¡Mira y escucha! No te voy a engañar Hemis, amé y deseé a tu madre desde el primer día que la vi. Pero, créeme, siempre la respete, nunca osé correr su velo. Yo, estaba al corriente de su gran proyecto, como ella decía y aunque no compartía su objetivo, la ayude en todo lo que pude. Tal vez, fue por egoísmo, lo reconozco, quería estar con ella el máximo tiempo posible y ayudándola lo conseguí. El tiempo que disfrute en su compañía fue tan intenso y tan real para mí; dentro de ese mundo paralelo que había creado.                                                                        
Que tengo la impresión, que sólo el tiempo vivido junto a ella, fue el verdadero. Y tan sólo su recuerdo me hace sentir vivo; en éste mundo enfermo.
— ¡Así pues! ¿Tú crees que Dios tiene algo que ver en este sortilegio. O qué, más bien, alguien la engaño y sé aprovecho de su ingenuidad?
— ¡Caramba, Hemis! No te andas por las ramas. Pero si somos realistas, sí que es posible lo que dices. Aunque, yo no descartaría el milagro.
— ¡No se, Azis! La verdad es que ese misterio, creo que no lo vamos a resolver hasta que la encontremos y ahora juntos podemos conseguirlo ¿No crees?  
— ¡Sí, por su puesto que sí! —replicó invadido de añoranza— ¡Si tu corazón es intrépido, te ayudare a encontrarla!  
Esta vez fue Azis, quién vislumbro su Awen y éste le llevó a sus últimos recuerdos con Shelmi. Recordaba como florecían todas las plantas y de que manera, el viento se mecía mansamente en las copas de los pinos, con su perfume embriagador. Una legión de ruiseñores, tordos azules y mirlos, cantaban a la primavera y era difícil imaginar una tarde tan gloriosa, junto a su bella Dama.  Shelmi, clavaba sus luceros azabaches en una mirada errante; llena de lágrimas cálidas. A veces en el ocaso, otras en los bosques y rocas fálicas. Azis, la miraba en todo momento, ambos jóvenes estaban cohibidos, sin atreverse a romper el silencio con palabras.  
Se amaban con todo el sentimiento nuevo de la juventud; generoso, ingenuo y tierno. Pero nunca se habían dicho palabras de amor, como todo  amor verdadero, tenían ese pudor y reserva propios; como si las palabras, pudieran quitar valor a los sucesos. Es amistad pensaban engañándose. Pero esa felicidad, se estaba escapando junto al ocaso, Azis, esbozando una sonrisa le preguntó con voz quejumbrosa.
        — ¿No me estarás insinuando, hermana mía? —así la llamaba él, con cariño por no atreverse a decir amada mía      — ¿Que es cierto, que ha llegado el momento de cumplir vuestro Gran Proyecto?    
— ¡Sí...! —exclamó con la cabeza agachada y cayó unos instantes—... Es cierto, los avatares de mí vida así lo exigen —levantó sus ojos llorosos, bañando sus mejillas transparentes.  
— ¡Oh, hermana mía! Vos no sabéis todavía, como os amo, ni hasta que punto abrumáis y acongojáis mí alma. Nunca hasta ahora os lo he dicho... ¿Para qué hacerlo, pues el tono de mí voz, la mirada y mis expresiones, están revelándolo? Yo he vivido en este mundo sólo, con una familia perdida en el recuerdo y este corazón impetuoso, no ha conocido las caricias de una madre, ni las dulzuras de un hogar.    
Como un peregrino, he buceado hasta aquí el desierto de mí vida; pero cuando visualicé que vos, erais el santuario donde se dirigían mis pies moribundos. Desearía que mis penalidades fuesen más, para llegar a vos purificado ¿Es demasiada soberbia querer estar junto a vos? Que eres mi ángel de luz.
— ¡Ah...no! No lo es en absoluto querido —susurró retorciéndose sus blancas manos, con una voz que partía las entrañas.       
     — ¡Y sin embargo, queréis ir en busca de ese Dios impío! Yo, hermana mía, respetaré tu decisión, pero que sepas que desde que te amo, se han desatado unos fuegos fatuos que inundan mi alma. Todas las estrellas y todo el poder de la natura; con sus rosas poderosas son pocas, para ponerlas a tus pies.  
— ¡Oh...querido! Que bellas palabras, gracias Tomás, Las recordare por siempre —bisbiseó con voz trémula en su oído.
— ¡Mas yo te digo, hermana mía! ¿Que si marcháis con ese Dios, que te obliga a dejar esta realidad mundana? Dejaré de llamarme Tomás, y me convertiré en Musulmán, judío o hindú... Por qué no puedo seguir creyendo en un Dios, tan egoísta como parece ser.
— ¡Oh, Dios santo! —murmuro exaltada con sus palabras—. No es egoísta querido, al contrario es bondadoso y cuando termine mi misión con él, regresare a ti.
— ¡Pero, Shelmi! Si me queréis... No podéis permitir que una cadena me esclavice con los infieles. Podría ser mí perdición y quizá la vuestra.
— ¡Más, no seré yo quien te ate a ellos!  No seas cruel conmigo querido ¡Volveré! Si has de sentirte mejor, profesa la fe que quieras, pero recuerda el dios es el mismo....
Assís, la busco en el monasterio y no dudo de esos hombres que representaban a Dios. Ni siquiera ella le desveló que se hacía pasar por Anselmo y a Assís, no se le paso esa realidad por la cabeza. Shelma, le había contado todo su proyecto, pero no le dijo que vivía en el monasterio disfrazada de Anselmo, para conseguir su objetivo. Quizá, para que él, no lo estropease; además ella no había contado con enamorarse.
Por eso desapareció de la vida de Assís, por miedo a caer en la tentación carnal y con ello su gran proyecto, así que, igual que había llegado a su vida, se desvaneció como un fantasma, sin dejar rastro; como una niebla vaporosa, desapareció en el horizonte y sólo dejó a su paso el rocío del recuerdo.    
Se sentía ninguneado, utilizado por ese maldito proyecto. Hemis, le hizo ver que no eran utilizados, que mas bien, por desgracia o por ventura formaban parte de él. Assís, fijó la mirada en el medallón de Hemis y preguntó incrédulo. Pero... ¿Eres tú...?  
— ¡Sí! Yo soy —replicó ahuecando la voz, seguro de no mentir—. Me lo ha contado Pera, el ermitaño que vivió con mi madre y me vio nacer.  
Hemis, narró todo lo que le había contado el ermitaño, como un novelista; hasta las sombras se extendían por la sala, como si quisieran escuchar. Assís, desviando el sesgo de la conversación, le ofreció una habitación para pernoctar, éste, aceptó de buen grado estaba cansado, confuso y el sueño llamaba a su puerta.
Assís, le llevo a sus aposentos en el piso superior del café. Hemis, se quedó boquiabierto al observar que la estancia, era una replica de su celda en el monasterio; incluso habían cosas que no poseía, pero que hubiera deseado tener, como un retrato de Shelmi, que sólo existía en su mente.
Se acercó a la ventana y contempló la belleza celeste, reflejada en un mar a su deriva. Toda esa energía se filtraba en él, cerro los ojos y se sintió embargado, por una serenidad intrépida; insensible a la misericordia, al miedo y a ese mundo desconocido. Esa atmósfera, le oprimió el pecho quitándole el aliento y tuvo que abrir los ojos para respirar. Su mirada, se abismó en ese confín entelado de estrellas y tendió sus brazos temblorosos, como queriendo recibir un poder divino. Se recostó en su lecho y al abrir el álbum al azar, descubrió que esa parte estaba escrita en castellano y leyó lo siguiente:
                            17, de Febrero de 1811             
Querido diario, éste es mi aniversario y al final siempre caigo en tus brazos de papel, para deshojar mil penas y dos alegrías. Me veo en una encrucijada, entre mi devoción al Señor y el ser madre, a veces hasta dudo de mi Fe, a ti diario te lo puedo decir sin miedo. Desdichada de mí, que siento en mí pecho el dolor de éste sentimiento de fecundidad; que a mis diecisiete primaveras, se ha despertado dentro de mí, como un riachuelo de fuego.
Mis votos hacia Dios, creo me otorgan el derecho a desear lo más profano, aquello que no se nos permite, ni mencionar a las mujeres de mi condición. Debo ser valiente y entregarme por completo a la vida de ermitaña, aunque sé que no ésta contemplado por la iglesia católica. Pero si es preciso, pasarse por hombre para lograrlo, no pondré trabas a mis deseos. Creo que cada cual debe perseguir sus objetivos, aunque estos sean siniestros y prohibidos.
Yo, desde luego; querido papel, estimada pluma, os pongo a vos por testigo de ésta, mí nueva curva de aprendizaje. Hoy empieza una nueva vida para mi existencia y estoy segura, qué dentro de muy poco tiempo, conseguiré llenar él vació, que tengo en mis entrañas de mujer. 
    Reflejos de un sol mañanero enfila su lienzo, hacia la llanura rocosa de éste sueño vespertino. Resuenan en mi cuerpo, el canto de los tordos y el ulular de las lechuzas, me transportan a un mundo de bulerías pasajeras. Mantos verdosos cubren la montaña Montserratina, los picos escarpados por el viento reflejan el brillo de la luna, tras las montañas de "Trinitats". Pomposas nubes circunvalan “La Prenyada, L´Elefant i la Cadireta" -la embarazada, el elefate y la sillita, rocas de montserrat.
Desde éste lugar privilegiado, bien temprana la mañana, he podido divisar las montañas de Mallorca, pero eso, no parece importarle al mundo ni al viento, para modelar sus figuras y dibujar esta alborada con vistas a la mar.  
El deambular desnuda por los bosques de Mont-salvat, me hace sucumbir en un orgasmo celestial junto al canto de las aves. ¡Oh...Diosa Madre! ¡Oh...Moreneta!, solo tú, sabes lo que es sentirse sola, en este mundo lujurioso, que sólo busca el placer en el sexo, como los propios primates.    
¡Oh...Diosa Madre! ¡Oh...Moreneta! Solo tú, sabes lo que mi pecho adula en las tinieblas del amanecer ¡Quien sabe! Si tú, puedes deshacer éste encanterió dorado, que emana de mis entrañas, sedientas de pasión y no de fuego, gozosas de placer y no tan sólo de sueños matutinos en mi mente.  
Tú sabes ¡Oh...Diosa, Señora Mía!, la verdad de mi silencio, solo tú, sabes lo que busco tras las sombras de la noche. Darme fuerzas para sucumbir mí futuro y encontrar sin más apremio, lo que tanto añoro en sueños. No se nada del amor carnal y mucho menos del sexo. Sólo gozo al ver salir el sol y siento, como esos rayos dibujan en mi sexo el placer de su calor risueño, en éste frío invierno. Fácil lo tiene aquel que ose correrme el velo, nada se del amor y todo para mi será como un mundo nuevo por descubrir, y en cada postura soñada intentare recordar aquellos versos:      
Extrañas sombras se rizan, en mi distraída mirada
fantasmas de un mundo remoto y agradable.
El agua, moteada de sol, esta tranquila, cerca de ti
Y sin embargo, tú no estas.
Esforzando los ojos, miro las profundidades 
y tú sonrisa tibia y dulce, emerge del mas allá
Tu dulce boca, roza mi piel y me estremezco
Tu brisa suave, me besa y yo me muero
Y se nublan los espejos, pues te miro y no te veo
Tan solo quiero, expresarte lo que siento, 
Mas no puedo pretender, escribir mis sentimientos.
Pues todas las vidas son pocas
Para decirte, decirte 
¡Que te quiero!
Destellos fugaces brillan en mi mente y penetran en mí cuerpo. Ya empiezo a sentir, dentro de mi cuerpo tu sabor ¡Oh... Dios mío! debe ser algo obsceno, pero que más da, de momento es todo un sueño y del mañana nada se sabe en un sueño. Parece que noto vibrar en mí, al universo y veo como lanzas las estrellas en el firmamento, rasgando ese velo desconocido dentro de mí.      
Ahora me parece que somos uno y qué ¡Oh...Dios mio! cuantas veces he esperado éste momento, mi gran amado, mi gran sueño. Todo me parece tan real. Quisiera gritar y no puedo hacerlo, porque no se debe gritar en sueños, ya que podríamos dormir a los que están despiertos.
Dicen que Dios, hace el amor contigo mi virgen Moreneta. Por eso vine a éste lugar tan misterioso y fantasmagórico. Mi fantasía sexual brota de mis adentros y siento poco a poco, como el riachuelo de tu amor, aflora en mi vientre y, lentamente ese riachuelo se torna pluvioso y desfallezco en un brutal y amargo orgasmo de sueños, ya que tan sólo es eso ¡Oh...Dios mio!, que triste es hacer el amor con el viento, son tan suaves sus caricias en el monte de Venus, que apenas noto la brisa en mis adentros, sedientos de ese rayo de luz, que penetre en mi ser y me haga gozar como podría hacerlo contigo.      
¡Dios mío!, hacedme un hijo vuestro, él, tendrá su propio camino, ésta es mi plegaria, por eso vine a esta montaña Sagrada, para ofrecerte mi amor eterno y tu nuevo hijo terrenal. Deja que tus manos poderosas, desprendan brotes de luz, en mis pechos escarpados, por la brisa de tu aliento eterno ¡Oh...Dios mío! Hacedme un hijo vuestro, ya sabéis pues lo que pretendo ¿Acaso, no era eso. Lo que esperabas de una mortal como yo?  
Unas lágrimas brotaron en Hemis, al recordarla, azorando sus mejillas abruptas y bermejas, sofocando sus pequeños ojos arabescos. Teñidos de esa ingenuidad promiscua, de los niños. Un zumbido agudo martilleo sus oídos, era un viejo tren de mercaderías, el sonido le recordaba a su infancia, solía recostarse en los matojos y ver surcar de entre los raíles, aquellas enormes maquinas, escupiendo ese silbido tan peculiar y estridente. Hemis, continuo su lectura cautivadora, devorando las palabras con ansiedad e impaciencia:
“THE LEARNIG CURVE” 
La curva de aprendizaje, se contonea entre estos picos serrados.
Piel púrpura, florece en un lugar de ensueños.
 “Jinas”en ése encanterió te encuentras,
Divino templo Montserratino.
Tras la curva del horizonte, 
Hay una tenebrosa y jocunda grieta,
donde resurge una luz difusa. 
En la oscuridad moribunda de la cueva, 
Se forja una vieja sabina, que confunde su entrada.